Todo el contenido del fanfic, excepto los grupos, marcas y personas es un mero producto de la imaginación de Pilaria Shephard Djoko ;)

4.7.11

"The World On Fire" {Cap.9}

Me desperté entre sudores fríos por mi frente y mi cuello. Suspiré profundamente, llevando mi mano derecha a mi corazón, el cual bombeaba sangre de una forma un tanto anormal. Miraba hacía todos lados de mi habitación con miedo, intentando tranquilizarme.

Otra pesadilla. Llevaba una extraña racha de pesadillas que me daban bastante mal rollo, demasiado diría yo. Me senté sobre la cama, tanteando con la mano derecha en la mesilla, en busca de mis gafas. Después de encontrarlas, me las coloqué comprobando que estaban llenas de marcas de mis dedos.

-Uff…- suspiré mirando mis manos que temblaban aún del susto. Me levanté mirando la hora: 10:34. Era demasiado temprano para levantarse y además estaba sola en el campo ya que mi madre se había ido al pueblo.

Decidí volver a dormirme, o al menos intentarlo. Me quedé mirando el techo con aburrimiento, deseando que mis ojos se cerraran de una vez para proseguir con mi descanso. Pero nada…no me dormía. Me volví a incorporar en la cama, salvo que esa vez cogí el libro que me estaba leyendo. A ver si así de leer me cansaba y me dormía.


3.7.11

"The World On Fire" {Cap.8 - Parte 2}


-No tienes por que hacerlo…no quiero meterte en esto… a ti no..- susurré dándole después un trago a la Coca Cola de mi vaso.

-Pero yo quiero hacerlo , te guste o no, te voy a ayudar y además…- se quedó pensativo aunque más que para pensar lo que iba a hacer, lo hizo para darle un poco de suspense – Iré contigo.-

-Vidal..no empecemos, no quiero que te gastes el dinero solo para acompañarme…además no iré sola, iré con Bryan, que ya será mayor de edad-

-Me da igual que vayas con Bryan o con quien sea, iré contigo lo quieras o no, así que es mejor que te vayas mentalizando- me dijo en un tono de voz que no había conocido hasta ese día.

-Vale…vale…como veo que no vas a cambiar de opinión, Batería cabezota, pues nada acepto tu ayuda, tu compañía y tus servicios…- lo último lo dije riendo.

-Hahahahah- se rió también y negó con la cabeza, proporcionándole al pan de la hamburguesa una nueva marca de su mandíbula.


Unas horas más tarde…


La noche pasó entretenida a su lado, adoraba su compañía y él lo sabía. Cuando el reloj marcó algo así como las…02:30, decidimos que era hora de ir cada uno a su casa a dormir. Así que dicho y hecho. Vidal me dejó en mi casa del campo que le pillaba como más cerca, y después supuestamente se fue a la suya, aunque como siempre yo me quedaba con un atisbo de preocupación que pocos entendíamos.

Aquella noche no tenía ganas ni de pensar, así que llegué, me desmaquillé, dejé mi guitarra, me quité la ropa y me tiré sobre al cama, dejando las gafas en la mesita y apagando la única luz que seguía alumbrando mi rostro de cansancio.


"The World On Fire" {Cap.8 - Parte 1}


Los días de verano pasaban angostos y calurosos, además de rápidos. Se notaba que quedaba menos y menos para que comenzara el nuevo curso, cosa que sin duda no le gustaba a nadie.

El 16 se aproximaba silencioso, ya que mi mente andaba más en Madrid que en mi propio cumpleaños. Aún así tenía que celebrarlo como no. Decidí celebrarlo en San Blas, cinco euricos por persona y botellón, total, tampoco se podían hacer muchas cosas más, además era un buen medio de “ahorro”.

Antes del día todos dejaron su dinero, y junto a Vidal que era mayor de edad, fuimos a comprar las botellas. Las dejamos en mi casa y después nos marchamos a la suya a proseguir con mis clases de guitarra. Lo que más me gustaba de aquellas sesiones no era el aprender a tocar la guitarra en sí, sino pasar tiempo con mi Vidalín, que era un buen amigo y buen conversador.

Pasaron algunas horas, de forma rápida. Miramos la hora y como había hambre en el Planeta, nos marchamos a cenar al Dos Mares. Para ello cogimos el coche, y plantamos nuestros cuerpos allí.

Subimos a la primera planta, por aquellas aburridas escaleras mecánicas, al mismo tiempo que hablábamos de música como solía ocurrir. Cuando llegamos nos dirigimos al Burger King donde pedimos nuestra comida, para luego sentarnos en una mesa fuera.

-Que calor…- mascullé entre dientes y quejándome mientras apartaba todo mi cabello hacia a un lado.

-Y que lo digas…- dijo contestándome mientras abría su hamburguesa dispuesto a empezar a comérsela.

-Ains…Voy a necesitar ayuda o algo…no sé…- murmuré refiriéndome al tema del concierto, aunque más al de la fuga que a otra cosa.

-Pilar…sabes perfectamente lo que pienso de todo este tema..no está bien que hagas eso..tus padres confían en ti, y así vas a hacer que pierdan toda esa confianza que te tienen-

-Ya Vidal..pero…yo quiero ir…necesito ir…no sé si me entiendes…Supón que viniera Serj Tankian y no te dejarían ir a verlo…ese hombre significa mucho para ti, es tu Dios…¿qué harías?- le pregunté sacando una nugget de pollo de la caja.

-Sabes lo que haría…- al mismo tiempo que pronunciaba aquellas cuatro palabras, dirigía su vista hacia a mí, con algo de… ¿preocupación?

-Pues..lo mismo te digo Vidal…Necesito ver a Andy.- dije mirándole a sus ojos azules, con un toque de cariño.

-Está bien…pero te ayudaré.- esas fueron sus últimas palabras antes de comenzar a comerse aquella carne.


"The World On Fire" {Cap.7}


Andando y andandito llegamos a su casa. Allí pasamos un largo rato, después del cual vinieron a recogerme mis padres. Nos fuimos a cenar y luego al campo de nuevo a dormir. Era sábado así que tocaba campete. Me pasé la noche entera removiéndome en la cama, pensando en el plan maestro y escuchando de nuevo “Set The World On Fire”. A fin de cuentas tenía que aprenderme todas las canciones de memoria. Sonreí de forma estúpida escuchando la grave voz de Andy y sus guturales, además de aquellas guitarras impresionantes, ese bajo celestial y esa batería propia de CC.

Dejé los auriculares y el móvil sobre la mesita y cogí el libro que me estaba leyendo “Muerte de Tinta”. Ese libro había provocado que mis uñas estuvieran más cortas de lo normal y me preocupación por un personaje de papel aumentaran progresivamente, según cada hoja que pasaba.

Mis ojos comenzaron a leer de forma vaga y borrosa las letras que parecían estar borrachas o algo así. A duras penas acabé el capítulo, colocando el marca páginas justo en la que me había quedado. Lo dejé sobre la mesilla, me quité las gafas poniéndolas a un lado del libro. Después miré la hora : 05.20. Si que había leído esa noche…Maldita adicción a la lectura. Apagué la luz de la lamparita y como último pensamiento de la noche murmuré para mis adentros: Lo quieran o no, nos veremos Andy.



"The World On Fire" {Cap.6}


Los días pasaban aproximándose mi cumpleaños, aún pensando en como cojones iba a celebrarlo y en como me iba a fugar el 27 de Junio para ir a Madrid. Demasiados planes que trazar en mi cabeza, en tan poco tiempo, y más teniendo en cuenta el curso que iba a empezar. Demasiados, demasiados pensamientos, en cualquier momento mi cabeza iba a explotar.

Eran las 16:55 había quedado en cinco minutos con Patricia que seguramente estaría al llegar, ya que a ella le gustaba venir a mi casa a por mí y yo como reina del mundo de la Vagueza no le decía que no. Entretenida en el ordenador conversaba con Vidal, contándole todo lo que tenía planeado. Él , raramente, decía que estaría dispuesto a acompañarme como había mencionado en una ocasión. Yo le decía que no hacía falta sino le apetecía realmente ya que tenía pensando ir con Bryan, eso si, si él quería genial, adoraba su compañía como gran amigo que era.

Mientras toda esa conversación se desarrollaba en mis altavoces retumbaba “La canción del Pirata” de Tierra Santa, aunque la letra era el poema de José de Espronceda  . Cantaba la canción a pleno grito, cuando sonó el timbre de mi casa.

Rápidamente apagué la música, me despedí de Vidal, y recogí lo necesario para salir. Atravesé la puerta, bajé por las escaleras con cuidado de no caer hasta llegar a la puerta de la casa, la cual abrí , encontrándome a Patry delante de mi cara.

-Hola Guarraaa!- le saludé dándole dos besos y un achuchón ya que parecía que ambas lo necesitáramos.

-Hola Perraa!- me contestó al saludo y al achuchón, además de los dos besos.

-¿Qué tal?- le pregunté preocupada por ella, mientras comenzábamos a andar hacia ninguna dirección concreta, como solía hacer con todo el mundo.

-Bien…- contestó mirándome con una sonrisa leve, -¿Y tú?- me devolvió la pregunta, sabiendo todo lo que había ocurrido con el tema del concierto.

-Planeando demasiadas cosas…ya sabes…el concierto, el curso, el curro, las clases de inglés…los tíos…-.- - lo último lo dije poniendo cara de “ya sabes a quiénes me refiero”. Ella pareció comprenderme a la perfección y me miró con cara de querer saber…

Hablamos largo y tendido sobre los tíos de nuestras vidas, y después de zanjado ese tema o por lo menos apartado un poco, empezamos a hablar de mi casi segura fuga. Sería la primera vez que desobecería a mis padres de tal modo y les mentiría…o al menos eso intentaría.


"The World On Fire" {Cap.5 - Parte 2}


-¿Dónde es?- me preguntó mirándome con curiosidad, además de su típica cara de chiste que hace que te cueste creerle cuando se pone serio.

-En Madrid…- dije en voz baja por miedo al “no” que parecía avecinarse contra mis sueños aplastándolo todo y dejaría tras de sí una ilusión y un nuevo plan: “La Fuga”.

-Jajajajajjajaja… ¿Estás de broma no?, ¿Crees qué te voy a dejar?- su sarcasmo me mató y me hizo cerrar los ojos durante unos segundos en los que pensé lo que podía hacer.

-Voy a ir.- dije seria y mirándole a los ojos con un leve destello de desprecio por no dejarme ir por las buenas.

-No vas a ir, tienes que hacer lo que diga tu padre- la voz de mi madre entró en la conversación. Me giré mirándola esta vez a ella, aún con la misma mirada de antes y que hacía apenas unos segundos estaba en mi padre.

-Que flipá la niña…- murmuró mi hermana, despreciándome por aquello. Aquella vez miré el suelo, y a Leo que estaba a mi lado esperando con atención a ver si caía algo directo en sus fauces.

-No sé donde tiene la cabeza…Vaya disparate- esa intervención fue la que realizó mi abuela, a la que tan siquiera me molesté a mirar porque ya nos conocíamos demasiado las dos.

Me concentré en mis pensamientos: Quiero ir a verlos. Quiero ir a ver a Andy, necesito verlos. Me mordí el labio pensativa y elevé la vista hacia mi padre que seguía comiendo de su plato con su hambre matutina.

-Voy  a ir, queráis o no, iré, después de la selectividad iré a Madrid, veré a Andy, y escucharé a Black Veil Brides- dije en tono alto y claro, al mismo tiempo que hacía con brusquedad la silla hacía atrás y me levantaba con el plato, los cubiertos y el vaso en mis manos.

Ellos seguían hablando llenando la casa de tonterías y palabras estúpidas. Me aproximé al fregador lo dejé todo y me tumbé en el sofá poniéndome los cascos y pensando en todo lo que estaba por llegar.


"The World On Fire" {Cap.5 - Parte 1}


Mi padre llegó de trabajar como de costumbre y entré de nuevo a la casa, sentándome en mi silla y esperando a la comida. Saludé a mi padre con un beso en la cabeza como solía hacer. Un poco más tarde mi hermana que andaba por la piscina apareció y tomó asiento al otro lado de mi padre. Luego llegaron mis abuelos y se acomodaron y por último mi madre, después de colocar todos los platos repletos de asquerosas lentejas en sus respectivos sitios delante de nuestros ansiados estómagos.

Cada uno se sirvió su bebida y comenzó a comer con su ritmo habitual. Yo miraba a mi madre de mala manera y después a mi padre. Sabiendo que si no había conseguido ganar la batalla de convencer a mama, la de convencer a papa sería aún más dura que la anterior. Mucho más.

Partí un trozo de pan, colocándolo encima de la cucharada de lentejas y acto seguido lo introduje en mi boca con una ligera mueca de asco. Malditas legumbres asquerosas. Mastiqué rápidamente y busqué el vaso, saboreando el dulce sabor de la Coca Cola en mi garganta. Divina Coca Cola.

En mi mente paseaba el mismo pensamiento: el como empezar el tema de conversación. Pasaron unos segundos, que estuvieron llenos de gritos como solía ocurrir en todas las comidas de mi casa. El escándalo era nuestro mejor amigo sin duda alguna.

-Papuchi…- susurré del modo cariñoso en que llamaba a mi Padre cada vez que quería algo o sencillamente por hacerlo. Aunque estaba claro que por mi tono de voz, en aquella ocasión consistía en pedirle algo.

Mi padre me miró clavándome su mirada marrón en la mía - ¿Qué quieres? – me preguntó mientras se rascaba una ceja como gesto habitual en él.

-Pues…verás…viene un grupo…que..me gusta mucho…¿sabes?, aquel que me trajiste su disco de Kansas…pues..a mi me gustaría ir Papi..porque ellos no suelen venir a España…y es una oportunidad única seguramente…- murmuré con voz de niña buena y mirando mientras tanto a las lentejas.