Todo el contenido del fanfic, excepto los grupos, marcas y personas es un mero producto de la imaginación de Pilaria Shephard Djoko ;)

29.8.11

"The World On Fire" {Cap.26 - Parte 2}

Abrieron la puerta y entré tras ellos, echando una rápida ojeada al paisaje {XD}. Vidal se tiró sobre su cama y Bryan en la suya. Yo los miré y me reí levemente, para después echarles una foto, que para mi desgracia me fue arrebatada por Bry y borrada después.

-Joder….que delicado eres- mascullé de mal humor y dándome la vuelta en la cama, para acabar bocabajo.

-Venga…no te enfades, boba…- murmuró acercándose a mí y sentándose a mi lado.

-Déjame…- dije bufando después y rascándome el cabello.

-Venga…- susurró obligándome a darme la vuelta, de modo que me miraba y yo le miraba.

Le miré de mala manera a los ojos y le contesté de forma brusca, - Quee no!- de nuevo me giré, dándole la espalda.

-No puedes enfadarte eternamente…- murmuró, abrazándome por la espalda de forma dulce y amistosa.

-No dije, que fuera a enfadarme eternamente…- contesté, dejándome abrazar.

-Por si acaso…-

-Idiota…- le di un mordisco cariñoso en el brazo.

-Ya…pero me quieres…- murmuró en voz bajita.

-Pero no te lo creas demasiado…- me reí después – Y ahora suéltame, que Vidal se va a pensar lo que no es…-

-¿Qué más te da lo qué piense Vidal?- me preguntó Bryan, dejándome que me diera la vuelta.

-Me da igual…- ya que me lo permitió, me di vuelta.

-Además…está durmiendo más. – agregó manteniéndome la mirada.

Me senté sobre la cama y observé a Vidal, que en efecto, dormía tranquilamente, en su cama.

-En fin…- miré el techo – Cuando quieras vuelves a tu cama…- reí débilmente y después besé su mejilla, de forma tierna.

-Naah….durmamos- soltó una risilla divertida.

-Cada uno en su cama…- me levanté y fui al baño – Ahora vuelvo…- cerré la puerta , cuando entré en el aseo y al cabo de unos minutos salí, encontrándome a Bry en su cama.

-Que no te vea meterte en la mía…- susurró, moviendo las cejas de forma graciosa.

-Tranqui…no creo- murmuré, metiéndome en la mía y durmiéndome tras unos minutos.


"The World On Fire" {Cap. 26 - Parte 1}

Después de que mis dos cachos de carne con ojos favoritos, se ducharan , abandonamos el hotel dispuestos a comer algo. Al final, terminamos entrando a un Burger King. Yo me pedí mis típicas ocho tenders de pollo con patas, y una Coca Cola y ellos un menú de esos de hamburguesas.

La comida transcurrió con normalidad, acompañada de risas, bromas, nervios ; por lo menos por mi parte y alguna que otra mini-discusión entre Bryan y yo, ya que con Vidal no tenía problemas. No es que tuviera problemas con Bryan, pero a veces {muchas veces}, conseguía sacarme de mi casillas y alterarme. Suerte tenía de que le apreciara demasiado.

-Pues…yo me he quedado bien…es más , estoy hinchada como una bota de vino- murmuré mientras me acomodaba en uno de esos horribles y falsos sillones, que hay pegados a la pared y crees que son mulliditos y luego son de plástico duro.

-Yo tampoco me quedé atrás- dijo Vidal, que se había trago dos menús, y era de esas típicas personas que no engordaban.

-Ni yo….- contestó Brya, al mismo tiempo que peinaba su amado pelo oscuro.

-En fin…¿qué hacemos ahora?- pregunté mirando a ambos; evidentemente mirando a uno primero y a otro después.

-Ahora es pronto, así que vamos a dormir la siesta… que yo al menos, lo necesito – sugirió Vidal.

-Me parece buena idea…luego llamaremos a Clara, para ir a recoger los uniformes del hotel – esa voz fue la de Bryan.

-Deacuerdo…pues echemos camino hacia el hotel – susurré levantándome y colocándome el bolso.

Y eso hicimos. Tras una caminata, que se me antojó un rato larga, acabamos llegando al hotel y sin perdernos!. Pedimos la llave, nada más llegar y luego subimos. Mientras andábamos por el pasillo me fijé en que las paredes estaban adornadas con cuadros de paisajes. Unos más verdes, otros más azules y algunos un tanto marrones. También observé que las paredes eran de un tono rojizo apagados y de que había montones y montones de interruptores en todos los rincones vacios existentes.


26.8.11


Tras coger la llave, subimos en el ascensor, asándonos de calor como pollos en un cocedero. Vaya calor. Miré a ambos, ya que estaba en medio y me senté sobre la maleta de Bryan, que andaba despistado. Primero me lanzó una mirada asesina y después me dejó que me quedara sentada, con lo cual le regalé una bonita sonrisa de agradecimiento. Era la habitación 123, en la planta 3, así que durante el rato de ascensor, me dediqué a hacer sonidos con el pie.
-Ta, tata, ta…- tatareaba la canción de “Eye Of The Tiger” de Survivor, mientras andaba con la mente en lo que iba a ocurrir, tan solo en un día. Mañana sería el concierto, vería a BVB y además si Buda quería que todo saliera bien, estaría dentro del hotel y buscaría la habitación de Andy. Me froté las manos pensativa y con mirada de perversidad. En aquel momento si hubiera podido, me hubiera reído como una loca..una loca de veras. Se me fue la pinza.
Finalmente llegamos a nuestro piso, por lo consiguiente me levanté de la maleta de Bryan y agarré la mía, saliendo primero, ya que Vidal resultó ser bastante caballeroso con eso de que “las damas primero”. Así que eso hice, salir la primera y esperar a que ellos salieran después. Abrí la puerta y entré. Era la típica habitación de hotel de dos estrellas, tirando a una. Tenía tres camas, que parecían cómodas…y vaya lo eran. Además tenía su aseo, que no estaba mal y una tele…Seguramente solo se vería el canal de Madrid, aunque en aquella ocasión me equivoqué.
-Bueno…supongamos que podría ser peor…- me reí, dejándome caer en la cama, que estaba al lado de la ventana , - Aquí , dormiré yo- les regalé una sonrisa forzada y me senté sobre la almohada.
-Vale…yo quiero la de en medio – murmuró Bryan, mirando a Vidal.
-Tengo tanto que elegir, que me quedaré con la cama que está al lado de la puerta…- se rió, y yo con él.
-Bueno, dicho lo dicho, si queréis ducharos, hacedlo y nos vamos a comer.-


"The World On Fire" {CAP.25 - Parte 1}


Me desperté al escuchar susurros a mi alrededor; eran los de Bryan y Vidal. Miré al segundo que estaba a mi lado, en aquel momento no entendía mucho lo que decían porque aún me encontraba con una parte de la mente en el mundo del sueño. Me froté los ojos, despertándome y luego me desperecé. Me dí cuenta entonces que no llevaba mis gafas, así que como si me hubieran pinchado en el culo con un clavo, di un brinco en el asiento y me dispuse a buscar mis gafas, cuando de repente el brazo de Bryan salió por detrás y me las tendió.
-Joder, que susto!- las cogí y me las puse lanzándole una mirada asesina y otra a Vidal que andaba riéndose.
-Hahahaha, tranqui, vimos que te las estabas clavando y te las quitamos…- murmuró Vidal, intentando excusarse.
-Yaya…- bufé notablemente y le dediqué otra miradas de esas que si surtieran efecto, le mataría – Woooh…estamos ya en Madrid!- exclamé bastante algo y observando con ilusión como poco a poco, íbamos entrando en la capital.
-Si…eso parece…- susurró Bryan con una felicidad bastante notaria en el ambiente.
-Pues si…hemos llegado- dijo en esa ocasión Vidal, mientras iba conduciendo.
-Vaya conversación de besugos…- mascullé escuchando mi risa y las de ellos de fondo.
-Pues si…Bueno…a ver, ¿por dónde es?- preguntó Bryan colocándose en medio de los dos asientos delanteros.
-Pues…- miré a Vidal, y él me miró.
-Pues…a ver saca el GPS-
-Ya voy…- murmuré sacándolo de la guantera , -¿Cómo se llamaba el hotel?- le pregunté a ambos.
-Pues…El Hotel “2 de Mayo”-
-Vaya nombrecito…- murmuré a Vidal mirándole.
-Lo sé…pero era barato y ya está-
-Vale…Bueno busquémoslo en el GPS-
Tras un rato de desesperación en el que al final conseguimos aclararnos con el GPS, lo pusimos en marcha y en unos minutos, largos minutos, llegamos a nuestro destino. El hotel por fuera no era gran cosa, pero de todos modos, para lo que , lo queríamos nos sobraba se podía decir. Miré a Vidal, mientras aparcaba. Siempre me hacía gracia la cara de los conductores, a la hora de aparcar. Y la suya no era una excepción.
Después de estacionar el vehículo, bajamos de este y nos acercamos hasta la puerta del hotel. Yo llevaba mi típica maleta de viajes, Bryan llevaba una azul y Vidal una roja. La mía era granate y de esas que tienes que llevar acuestas. Pero bueno, era mi maleta y la amaba. Tras atravesar la puerta del hotel, nos aproximamos hasta recepción y pedimos la llave de la habitación. Habíamos pedido una para los tres, porque era más barato. En el momento en que hicimos la reserva, no podía parar de reírme, al pensar ciertas cosas, como tener que convivir tres días rodeada de boxers, por todos lados. Era gracioso, sin duda alguna.